Un cliente llega al estudio convencido de que ya conoce la solución a su problema legal. Lo leyó en internet, lo confirmó con ChatGPT y hasta encontró jurisprudencia que parece respaldar su postura. Pero cuando analizamos su situación en detalle, descubrimos que está a punto de cometer un error que podría costarle el caso completo.
Esta escena se repite cada vez con más frecuencia en estudios jurídicos de toda Argentina. La democratización del acceso a información legal —impulsada por internet y la inteligencia artificial— ha creado una paradoja inquietante: nunca tuvimos tanta información disponible, pero tampoco tantas decisiones equivocadas basadas en esa misma información.
Este artículo examina por qué el acceso ilimitado a contenido jurídico no reemplaza el criterio profesional, y cómo la sobreinformación mal procesada se ha convertido en uno de los riesgos más subestimados de nuestra era digital.
La toma de decisiones legales en la era de Internet y la inteligencia artificial requiere más que información: requiere criterio profesional
El valor insustituible del asesoramiento profesional
Vivimos en una época de acceso instantáneo a la información. Internet, buscadores, redes sociales y herramientas de inteligencia artificial prometen respuestas inmediatas sobre prácticamente cualquier tema, incluidas las cuestiones jurídicas.
Ante una duda legal, muchas personas recurren primero a Google, foros en línea, publicaciones en redes sociales o sistemas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, convencidas de que allí encontrarán una solución suficiente y gratuita para su problema.
Sin embargo, en el ámbito del derecho, el exceso de información no solo no garantiza decisiones acertadas, sino que puede resultar profundamente peligroso. La sobreinformación mal interpretada genera lecturas erróneas, certezas falsas y decisiones apresuradas que, lejos de resolver un conflicto, terminan agravándolo de manera irreversible.
Como advierte Mo Gawdat —ex director ejecutivo de google— en su obra La inteligencia que asusta:
No es la semilla, es el campo lo que nos convierte en quienes somos [1].
En materia legal, esa «semilla» puede ser información correcta, pero sin el «campo» adecuado —el análisis profesional, el contexto, la experiencia— esa información no solo es insuficiente: puede ser peligrosa…
El artículo completo desarrolla:
- Por qué la inteligencia artificial no puede (ni debe) reemplazar el juicio profesional en decisiones legales complejas
- Casos reales de errores costosos causados por autodiagnóstico jurídico basado en internet
- La diferencia crítica entre «conocer la ley» y «saber aplicarla al caso concreto»
- Cómo usar internet y la IA como complemento —no como sustituto— del asesoramiento legal profesional
- Reflexiones sobre el futuro de la profesión legal en un mundo hiperconectado
Notas
[1] Gawdat, Mo. La inteligencia que asusta, Barcelona, Paidós, 2024, p. 202.



